La madera es uno de los materiales constructivos que más destaca por sus acabados estéticos. Sin embargo, también es el que tiene peor fama en lo que a mantenimiento y vejez se refiere. Para eliminar de una vez por todas estos mitos hoy vamos a daros varias razones por las que es una buena idea utilizar baldosas de madera en el exterior de tu casa.

Hay que tener en cuenta que la percepción que tenemos hoy en día de la madera es la misma que existía hace décadas. Se trata de un material natural, sin apenas tratar y que por lo tanto resiste peor las inclemencias meteorológicas y el paso del tiempo que otros. Sin embargo, la realidad que nos muestra el mercado no es ni mucho menos parecida a ésta.

Hoy en día encontramos diversos tratamientos y productos que lo que hacen es proteger la madera ante esos posibles fenómenos adversos y la vuelve, por así decir, mucho más resistente de lo que sería al natural. Además, no es necesario recurrir a madera pura y dura si lo que buscas es su estética.

La alternativa porcelánica

Existen numerosos materiales que imitan fielmente la madera que puedes encontrar en Cerámicas Cruz. Es el caso de los pavimentos porcelánicos, que ofrecen un aspecto casi idéntico al que tiene la madera. Además de parecerse físicamente cuentan con varias ventajas añadidas que los convierten en una opción mucho más demandada por los clientes.

Las baldosas porcelánicas resultan más fáciles de colocar y encajan mejor entre ellas. No te encontrarás que con el tiempo aparecen pequeños huecos entre ellas, como puede ocurrir con las de madera. Esa misma practicidad se aplica también al mantenimiento. No se necesitan productos específicos para limpiar ni cuidados extras. En este sentido, soportan también mejor la lluvia, el viento o la nieve.

Su resistencia las hace ideales para todo tipo de espacios exteriores, sean aquellos en que hay elevadas temperaturas u otros en que el frío es especialmente intenso. A pesar de ello, el aspecto físico que ofrecen las baldosas de madera en el exterior es el de un suelo cálido, acogedor y que se vincula con el entorno rural.